domingo, 6 de marzo de 2016

Lean y Sindicatos.



 Hemos visto muchas veces como empresas que se consideran así mismas: First-class, emblemas del concepto Lean y preocupadas por mantenerse arriba en las auditorias, se han visto envueltas en huelgas "salvajes" que han tenido que ser paradas a punto de rotura de stock de seguridad o cuando el cliente pone el grito en el cielo, siendo concedidas a los sindicatos la mayoría de sus reivindicaciones.


"Desgraciadamente he oído decir a algún representante sindical que si no había acuerdo no importaba que se cerrase la fábrica... y también a algún directivo amenazar con el despido de empleados..."

¿Es esto una empresa Lean realmente?

Mi opinión es que no; tal vez en el área productiva se apliquen extensivamente las herramientas Lean, pero realmente no creo que una empresa esté totalmente involucrada en la filosofía Lean si los sindicatos acaban parando las líneas de producción.
Esto es más bien la visión de empresas antiguas, de aquellas que carecen de sensibilidad, inteligencia emocional, de las que no escuchan a su corazón, es decir a sus empleados, de aquellas que no aprovechan los cerebros y solo dan valor a los brazos.

Ver a los sindicatos como una parte externa a la empresa que solo vela por sus intereses y no por los de la empresa no es una visión positiva de la dirección. Pero también es anticuado y negativo el concepto, todavía vigente de los sindicatos de considerar a las empresas y empresarios como si fuesen una especie de  mal ajeno a su sociedad que lo único que quiere es explotar al trabajador como un esclavo.

Lean engloba a TODA la empresa y los sindicatos son EMPRESA porque son la representación oficial y legal de sus empleados. La empresa tiene la responsabilidad máxima difundir esta filosofía pero de hacerla  también real y efectiva y velar por sus empleados mejor de lo que lo hace el sindicato y estos deberían ayudar a la empresa a mejorar y hacer perdurar la riqueza en el tiempo.

Sin embargo también mi experiencia personal me dice que a veces los más agrios comentarios del personal sidicado de la comisión de métodos, por ejemplo, se pueden volver halagos tras una política acertada de colaboración y transparencia.

Se olvida que el Lean es una filosofía global y a todos los niveles, donde no hay enemigos, solo colaboradores y ganas de mejorar. 

Saludos.
Os leo.