Lean es una metodología que ha demostrado su éxito no solo
en negocios de manufactura, también en los de logística, servicios y sanidad.
Se obtienen mejores resultados cuando
sus principios son aplicados con coherencia; cuando se cree en el sistema a largo plazo y se
mantiene la dirección que marca el objetivo; cuando no se trata de atajar para conseguir
resultados; cuando uno no se desmotiva y ni se pierde el interés, es decir, cuando la empresa entera se lo cree de verdad.
Hacer Lean cada día es como comer o respirar pero necesitamos
disponer de alimentos y aire.
Ocurre habitualmente que dentro de algunos departamentos,
los propios mandos intermedios, encargados u operarios intentan aplicar ciertas
metodologías inconscientes de que están haciendo Lean. Cuando me refiero a
hacer Lean me refiero a organizar y pensar basándose en la filosofía Lean:
Mejorar continuamente, gestionar a la vista, eliminar burocracia y papeleo, buscar la mejora también para tu compañero de departamento...
El problema aparece cuando sus jefes o directores no
apoyan estas acciones y empujan hacia la productividad a secas, hacia el puro
esfuerzo personal, a “echar” más horas en el trabajo a ser mas agresivo y a
presionar a tus compañeros para trabajar mas, a buscar culpables de los
problemas en vez de soluciones y a hacer de su departamento un castillo en donde el resto son enemigos.
La autentica competencia no está entre compañeros de trabajo sino entre empresas.
La autentica competencia no está entre compañeros de trabajo sino entre empresas.
Cambiar ese pensamiento es un proceso que lleva tiempo y que
solo podrá realizarse desde arriba hacia abajo. Intentarlo desde abajo te
llevará al desasosiego y al hastío. Si tu mando directo no apoya tus acciones y
la dirección no ha tomado este camino, realmente es mejor dejarlo y cambiar de
dirección tus pasos profesionales si sigues pensando que el Lean merece la pena.
Entonces nos encontraremos viajando hacia la playa.
Un saludo.
Os leo.

