El
cambio arranca en un área piloto y suele ser el comienzo de todo, pero hay que
pensar que Lean es el camino, no hay un final, las mejoras evidentes llegarán
rápidamente pero esto no debe hacer disminuir el empuje de la dirección por
pensar que todo está hecho.
Cada día que no hacemos algo que nos conduzca hacia el cambio, aunque sea pequeño, tenemos que pensar que estamos perdiendo un tiempo valioso.
El peligro aparece ahora en forma de prisa, el escaparate está funcionando, las mejoras empiezan a ser evidentes pero la dirección parece creer que es mejor comprar otros "valores" más rápidos como son el ahorro, dejando de invertir en formación, planes de acciones y tiempo de los trabajadores. Algunos directores, gerentes y accionistas tienen una idea muy a corto plazo del
negocio, primando antes los resultados del año en curso antes que los procesos
que agregan valor a largo plazo. Analizan y crean planes estratégicos a cinco
años vista pero, cuando hay que entrar al detalle de como se lograrán los
objetivos no quieren apuestas
"arriesgadas". Apuestan por acciones rápidas como inversiones en
equipos nuevos, reducciones drásticas de plantilla o proyectos con un rápido desarrollo y buen margen.
La filosofía Lean no es gratis,
implica una inversión en recursos humanos, en estabilidad, en formación, en
hacer que los trabajadores de toda la empresa la consideren como de su
propiedad consiste en dar una meta común para la empresa que todos conozcan,
sumar esfuerzos, generar equipos de alto rendimiento, incrementar capacidades y
responsabilidades, hacer que las personas, aún sabiéndose no indispensables,
compartan información valiosa y
ayuden a sus compañeros a mejorar. Eso es formar un equipo LEAN y eso es una
carrera de fondo, no un sprint.
Lean no se puede aprender en una
escuela, tal como decía Taichi Ohno, Lean se tiene que “vivir” y eso solo se
puede hacer aplicando la filosofía cada día.
Apostar por Lean es apostar seguro pero lleva implícito ese
coraje de la dirección de adquirir un compromiso, de no fallar a los empleados,
de cederles parte del poder y de la responsabilidad en la organización.
Si la filosofía Lean no está grabada en la propia cultura, si no se ha llegado a incorporar en el ADN de la empresa, se pueden acometer acciones aisladas y se
pueden conseguir grandes ahorros pero no serán sostenibles en el tiempo, o incluso se puede llegar a eliminar "grasa" hasta caer en la anorexia y en lo absurdo. Hay empresas que llegan al extremo de la eficiencia una línea de producción o un área o departamento mientras la pérdida campa a sus anchas en el resto de la fábrica.
Esto no es una carrera, es una Marathon.
Un saludo.
Os leo.

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