En un principio los productos se ideaban con criterios solo de utilidad o eficacia:
Una máquina que haga zumo, que pele patatas, una máquina que nos lleve rápido de un sitio a otro... Se creaba un producto y se fabricaba intentando que su coste fuese menor que el precio que pagaría el mercado.
Si se acertaba con el producto, el precio podría incrementarse indefinidamente hasta que fuese copiado y comenzase la competencia. La copia es el primer paso hacia la eficiencia.
Pero los manufactureros, aún copiando, se siguen basando en costes de mano de obra, materias primas y margen... si al cliente le satisface, o incluso si no, ya no importa lo que pase con el producto, una vez vendido; a nadie importa de donde han salido las materias primas ni si la energía es renovable o se ha explotado a la gente o a los animales.
Y esta es la historia de las revoluciones industriales.
Una máquina que haga zumo, que pele patatas, una máquina que nos lleve rápido de un sitio a otro... Se creaba un producto y se fabricaba intentando que su coste fuese menor que el precio que pagaría el mercado.
Si se acertaba con el producto, el precio podría incrementarse indefinidamente hasta que fuese copiado y comenzase la competencia. La copia es el primer paso hacia la eficiencia.
Pero los manufactureros, aún copiando, se siguen basando en costes de mano de obra, materias primas y margen... si al cliente le satisface, o incluso si no, ya no importa lo que pase con el producto, una vez vendido; a nadie importa de donde han salido las materias primas ni si la energía es renovable o se ha explotado a la gente o a los animales.
Y esta es la historia de las revoluciones industriales.
Pero el mundo ha cambiado mucho en los últimos 10 años y el "life-cycle" del producto, también. Ahora ya no se diseña solo maximizando la eficacia, es más, los productos se reducen en prestaciones para concienciar el cliente final de que ha se ser sostenible. Esa "sostenibilidad" es una "nueva" característica del producto que el "nuevo" cliente quiere.
Queremos fruta ecológica de explotaciones cercanas y de temporada, queremos coches no contamienates y movilidad urbana, vuelos low-cost, comprar por Internet y entretenimiento en streaming, comunicarnos por Skype, Whatsapp o Telegram y comentar en Faceboock, Instagram o twitter...
Los productos se diseñan pensando en hacerlo con materias primas ecológicas, renovables, recuperadas, reconstruidas, nuevas tecnologías que permitan aprovechar al 100% la materia sin necesidad de tirar lo que sobra (impresión 3D).
Se diseñan procesos productivos basados en un consumo de energía mínimo, controlado y renovable (la huella de carbono ya es una cualidad del producto), los procesos se han reducido en sus fases y complejidad, con pocas piezas, sin tornillos, con robots que optimicen movimientos y mejoren la precisión, piezas con dobles y triples funciones, en aleaciones igual de robustas pero sostenibles en su extracción y más "amigables" con el medio ambiente. Logísticas de vecindario, fábricas más pequeñas y más cerca del cliente final.
Ademas estos procesos están "hypercontrolados" mediante una inteligencia central que vigila cada dato de máquina, estación, proceso o operario y reacciona en consecuencia variando algún parámetro en toda la cadena de suministro si fuese necesario. Cada máquina y producto se conectan con el de al lado, "se miran a los ojos" y se comunican a la velocidad de la luz.
Esto es un entorno productivo de máximo rendimiento donde las decisiones humanas no son relevantes y no perjudican el proceso, sí, habéis leído bien.
El producto acaba de llegar al cliente en la cantidad requerida, justo en el momento preciso utilizando logística inteligente para los recorridos, el picking conectado y la logística inversa.
Pero el proceso ya no concluye ahí. El producto se va a monitorizar durante su uso; bien si forma parte de otro producto mayor o si es el cliente final el que lo comienza a utilizar.
El producto se comunica con su creador y con su usuario, pregunta y genera datos que nuevamente se analizan para ser utilizados como "imputs" en el nuevo proceso de diseño o también para actualizar su software si es necesario. El producto habrá generado datos para saber si el cliente está satisfecho y cuales son sus necesidades mejoradas sobre el producto o sobre otras necesidades.
El concepto de vida útil del producto como la conocemos ahora desaparecerá, será mucho más corto. En función de los datos recogidos será el productor quién decide cuando se recoge el producto para actualizarlo, ser reutilizado o reciclado, eliminando así un problema para el usuario final, que podrá modificar las prestaciones, cambiar de proveedor o actualizarse al modelo siguiente.
No compraremos productos, alquilaremos servicios...
No compraremos productos, alquilaremos servicios...
Y este servicio estará controlado por su creador desde el inicio hasta el fin cual círculo virtuoso...
Bienvenidos a la cuarta revolución industrial.
Un saludo.
Os leo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario, queremos saber que opinas.
Muchas gracias